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WELLER, SILVANA INÉS  Y ORELLANA, LILIANA DEL CARMEN: DESIGUALDAD SOCIAL, SENSATEZ Y SENTIMIENTOS - IDENTIFICACIÓN DE CUATRO GRUPOS JUVENILES PARA LA PREVENCIÓN DEL HIV/SIDA

 

 

Resumen

El trabajo parte de considerar que los jóvenes son una población heterogénea, que representa y responde al problema del SIDA de modos diversos. Estudios cualitativos previos permitieron detectar una serie de tendencias que se buscaron cuantificar a través de esta indagación. Para ello se construyó una encuesta de 36 preguntas cerradas que se aplicó sobre jóvenes varones y mujeres, de 16 a 22 años, con diferentes niveles de escolaridad alcanzada. Se realizó un análisis de correspondencias múltiples y análisis de clusters sobre las respuestas de los 142 jóvenes que habían iniciados relaciones sexuales. Los resultados permitieron describir cuatro grupos con diferente vulnerabilidad ante el VIH/SIDA. Los denominamos Los que están lejos del problema (5% de la muestra estudiada), Los que se cuidan discriminando (31%) , Los que tienen las mejores intenciones (46%) y Los que saben y se cuidan (18%). Los cuatro grupos expresan modos diferenciales de entender y en consecuencia prevenirse del SIDA. Los grupos más protegidos se encuentran conformados por los jóvenes más escolarizados. En lo referido a los cuidados es posible observar un abanico que va desde la pura evitación del problema (modos válidos desde lo subjetivo pero ineficaces) hasta la prevención eficaz. La información no es el eje que distingue los grupos.

 

Introducción

El estudio que presentamos busca profundizar en el conocimiento de una población tradicionalmente considerada vulnerable al SIDA : los jóvenes. Gran parte del conocimiento acumulado sobre los jóvenes y el SIDA ha sido producido a partir de un tipo de estudio particular que indaga Conocimientos, Actitudes y Prácticas (CAP). Tal como se desprende del análisis crítico de diversos autores (1-5) esta clase de estudios suele poner de manifiesto una paradoja , esto es : una suerte de desfasaje entre conocimiento correcto y comportamiento erróneo (o incluso en algunos casos, entre conocimiento correcto y "mal comportamiento") (6). Esta paradoja es en realidad aparente ya que tiene lugar dentro de un marco teórico particular, donde se restringe al sujeto a sus aspectos racionales (7,8) . Es sólo desde esa perspectiva donde puede resultar contradictorio que las personas se comporten de modos más complejos que lo indicado por su conocimiento y razón.

Investigaciones anteriores sobre los jóvenes y el SIDA nos permitieron describir tipos o grupos de jóvenes en función de sus representaciones diferenciales ante la salud en general (9) y ante el SIDA en particular (10) . La principal conclusión de esos trabajos - y punto de partida de éste - fue que era posible y necesario romper con la supuesta homogeneidad del grupo etáreo para plantearse que existe una heterogeneidad al interior de los jóvenes. Dicho de un modo simple ; no todos los jóvenes son iguales, y por lo tanto es posible agruparlos en función de sus respuestas ante un problema concreto, en este caso el SIDA.

Creemos que es más fructífero preguntarse "cómo actúa la gente?", en lugar de preguntarle a la gente si actúa o no del modo propuesto como correcto desde el estado actual del conocimiento biomédico . Esta perspectiva de indagación permite descubrir un abanico de respuestas de los jóvenes ante el SIDA (11). Merece destacarse en este punto una situación que se puso de manifiesto en una de las entrevistas realizadas a fin de poner a punto el instrumento que se utilizaría en este estudio. Preguntamos a un joven de 16 años - que refería haber iniciado relaciones sexuales- con qué frecuencia usaba el preservativo. El nos respondió que lo utilizaba "a veces". "A veces ?", repreguntamos. "Si, a veces. Cuando tengo relaciones". Esto que puede parecer un gracioso malentendido funcionó como señal de alarma. ¿Cuántos sobreentendidos se dan por asumidos en la confección de instrumentos y en el análisis de resultados ? Nuestras preguntas de "expertos" deben ser respondidas por personas que no necesariamente comparten nuestros marcos teóricos ni les preocupa otra cosa que salir airosos del interrogatorio. Este punto es más delicado aun cuando se indaga sobre temas en los que las personas no se habían detenido a pensar antes de nuestra intervención (12) .

 

Modos de evitación del SIDA

Otro punto de partida para esta investigación fue una indagación que realizamos hace algunos años (13). La misma consistió en pedir a un grupo de jóvenes cursantes de la materia Diseño del Producto (Facultad de Ingeniería, Universidad de Buenos Aires) que diseñara un poster de prevención de SIDA orientado a sus pares. A partir del análisis cualitativo de 36 posters realizados por los jóvenes, fue posible organizar estas láminas en tres grupos :

1) Posters en los que la presencia de la muerte (discursiva o gráficamente) está orientando el mensaje, ya sea bajo la forma de una amenaza explícita, o de formas de estigmatización y culpabilización de la víctima. "Prevenirse" del SIDA significaba, desde esta perspectiva, no juntarse con posibles portadores, pensar en la muerte como castigo por malos comportamientos, etc.

2) Posters "normativos", que sobreimprimen valores (acerca de la pareja, la fidelidad, el consumo de drogas, las elecciones sexuales, etc.) volviendo al problema y a su "prevención" una cuestión de índole básicamente moral. Las propuestas giran alrededor del "portarse bien", "hacer lo correcto" , etc.

3) Posters apoyados en la creatividad y el respeto por las elecciones de las personas a las que dirigen el mensaje , que proponen modos eficaces de prevenir el SIDA (usar preservativo, no compartir jeringas, etc.)

A partir de estos resultados fue posible considerar la vigencia en los jóvenes de un "doble saber" acerca de los modos de prevenir el SIDA. Desde una perspectiva cognitiva los jóvenes "saben" que el modo de prevenir la transmisión del HIV en una relación sexual, es utilizando el preservativo ; hecho suficientemente demostrado por los estudios de tipo CAP . Sin embargo, este saber coexiste con otros saberes ("no ‘juntarse’ con infectados", "ser fiel", "no drogarse", "portarse bien", "fijarse bien con quien anda uno/a") a los que hemos llamado medidas evitativas y que comprenden un abanico de acciones con diferente grado de eficacia para prevenir una infección por HIV. Las medidas evitativas se caracterizan por tener valor de verdad para el joven que las enuncia y constituyen una posición activa de cuidado y prevención.

 

El estudio

El estudio que presentamos a continuación toma como puntos de partida los siguientes 1. A los fines de proponer acciones preventivas en materia de salud y de sida, los jóvenes deberían considerarse como una población heterogénea; 2. Los jóvenes apelan a medidas evitativas para "prevenir" el SIDA. El objetivo del trabajo es , en consecuencia, conocer la vigencia en la población juvenil de estos modos de afrontar el problema, ya que si bien todas las medidas evitativas son válidas desde la perspectiva subjetiva del jóven que las implementa, lo exponen a diferente grado de vulnerabilidad pues no todas son igualmente eficaces para detener la transmisión del virus .

 

Materiales y métodos

Recolección de datos

Se realizaron 192 encuestas durante los primeros cuatro meses de 1996 entre concurrentes espontáneos a dos instituciones públicas: el Centro de Salud Nº 2 (CESAC Nº 2- División Area Programática - Hospital Pirovano) y el Servicio Social del Centro de Gestión y Participación Nº 12, ambas pertenecientes al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y que se encuentran en dos barrios lindantes : Villa Urquiza y Villa Pueyrredón. Se entrevistó a varones y mujeres con escolaridad completa e incompleta que tuvieran entre 16 y 22 años. A los efectos de definir el nivel de instrucción se consideró que una persona tenía escolaridad completa para su edad si había finalizados los estudios secundarios ó se encontraba cursando la escuela secundaria.

 

Instrumento

La encuesta consistía en preguntas cerradas y constaba de dos secciones ; la primera era administrada por el encuestador, y la segunda sección, que tenía preguntas referidas a las relaciones sexuales y el tipo de cuidados utilizados durante las mismas, era autoadministrada. En la primer sección se preguntaba sobre fuentes de información sobre SIDA, modos de transmisión del virus y sobre quién puede transmitir el virus del VIH . Se preguntaba además si la persona sabía de la existencia del análisis de VIH, si se lo había realizado y las razones para haberlo hecho o no, así como su grado de acuerdo en relación a que el análisis de VIH sea obligatorio. Se indagaba además sobre percepción de seguridad del preservativo como método de prevención del SIDA . Se incluía luego una serie de seis frases con las que el encuestado tenía que mostrar su grado de acuerdo. Las frases expresaban aspectos del problema que iban más allá del nivel de información que tuviera el joven e intentaban poner de manifiesto el valor relativo de la misma a la hora de protegerse efectivamente (por ejemplo : "Uno sabe muchas cosas, pero en el momento se olvida") . En la segunda sección - autoadministrada- el encuestado debía responder si inició relaciones sexuales, si actualmente mantiene relaciones sexuales y con quien y si tiene hijos. Luego debía marcar en un listado todas las medidas que alguna vez hubiera tomado para evitar el SIDA. Se intentó barrer el espectro de modos de cuidado que va desde la pura evitación ( ej : "no tengo relaciones con desconocidos" ; "Me cuido de personas que yo sé que pueden estar enfermas") hasta la prevención efectiva ( ej : "Uso preservativos" ; "Pregunto al dentista si esteriliza el material") Finalmente se preguntaba por la frecuencia del uso del preservativo y por diferentes aspectos sobre los mismos : marca que compra, cantidad de preservativos que viene por caja y precio de la caja. A partir de estas tres últimas preguntas se construyó una variable resumen que chequeara la familiaridad de los jóvenes con el preservativo. La variable adoptó tres valores: consistente, dudoso, inconsistente.

 

Análisis de los datos

Teniendo en cuenta que el principal objetivo de la investigación era detectar - si lo hubiera- un patrón de heterogeneidad en el modo de enfocar el problema por los jóvenes, se decidió utilizar una técnica de análisis de datos que permitiera trabajar simultáneamente con todas las variables relevadas en la encuesta. Se utilizaron dos técnicas multivariadas: análisis de correspondencias múltiples (ACM) y análisis de clusters (AC) que describiremos brevemente a continuación. Una presentación más detallada puede hallarse en Lebart (14) y Greenacre (15).

El análisis de correspondencias múltiples permite estudiar simultáneamente las relaciones entre un gran número de variables cualitativas o categóricas, y reducir la dimensión original del problema -que usualmente involucra un gran número de variables- a unas pocas dimensiones representativas, minimizando la pérdida de información. Favorece el análisis de las variables sin hipótesis previas, es decir sin definir a priori variables dependientes y variables independientes. Como resultado del análisis se obtienen las dimensiones que mejor resumen la estructura del problema y que se denominan ejes factoriales. Los ejes factoriales pueden pensarse como 'nuevas variables' numéricas construidas como combinación de las variables originales. En un ACM se denominan variables activas a aquellas que intervienen en la construcción de los ejes factoriales; mientras que las que no intervienen en la determinación de los mismos se las denomina ilustrativas.

En este trabajo se usaron como variables activas del ACM todas las respuestas sobre SIDA y como variables ilustrativas aquellas relacionadas con las características sociodemográficas de los entrevistados (sexo, edad, escolaridad alcanzada). Se analizó las encuestas de los 142 jóvenes que referían haber iniciado relaciones sexuales de modo de poder analizar simultáneamente conocimientos , actitudes y prácticas evitativas en aquellos jóvenes que estuvieran involucrados efectivamente en el tema. Los primeros cinco ejes factoriales acumulaban un 24.30% de la inercia total y con ellos se trabajó para el siguiente paso del análisis, la construcción de clusters.

El análisis de clusters es un método de clasificación cuyo objetivo es particionar el conjunto de individuos en grupos o clusters homogéneos. La clasificación se realiza estableciendo similitudes o diferencias entre los respuestas de los jóvenes de modo de agrupar aquellos que son similares. Cuando el algoritmo de construcción de los grupos se realiza a continuación de un ACM, cada sujeto es representado a través de sus coordenadas factoriales en los primeros ejes del ACM. La construcción de los clusters se realiza en etapas, partiendo de (n) clusters compuestos cada uno por una unidad y terminando en un único cluster que contiene todas las unidades. En nuestro caso, la construcción se realizó en base al criterio de Ward que en cada etapa une aquel par de clusters que producen la mínima reducción de la inercia o de la varianza. A partir de este criterio se construye un árbol jerárquico o dendrograma. Las unidades que se encuentran muy cercanas, es decir cuyas respuestas difieren poco, producen un cambio muy pequeño en la inercia al ser agrupadas. En cambio unidades o clusters muy alejados producen un importante cambio en la inercia al ser unidos. Por tal razón, el número de grupos finales se decide en función del cambio en la inercia en cada paso. Tomando como base este criterio, obtuvimos seis clusters de los cuales se describirán cuatro de ellos que agrupan al 92 % de los jóvenes (130 jóvenes).

Una vez obtenidos los clusters estos fueron caracterizados en función de las variables originales ; una variable o una modalidad de una variable caracteriza a un cluster cuando ésta se encuentra sobrerepresentada o subrepresentada en ese grupo en relación a la proporción observada en toda la muestra.

 

Resultados

De los 192 jóvenes que completaron la encuesta refirieron haber iniciado relaciones sexuales 142 jóvenes (74%), 82 mujeres y 60 varones. Respecto del nivel de instrucción , 51 (36%) tenían escolaridad incompleta y 91 (64%) escolaridad completa. Al momento de la encuesta tenían relaciones 103 jóvenes , 64 de ellos ( 45%) con novio/a, 19 jóvenes (13%) con pareja conviviente y 20 (14%) con amigo/a u otra situación. Esta pregunta fue respondida de modo diferencial por varones y mujeres. Los varones respondían de modo más frecuente tener relaciones con amiga/o y otras situaciones mientras que las mujeres respondían de modo más frecuente tener relaciones con la persona que convive. De los jóvenes que iniciaron relaciones sexuales , 27 (19%) tenía hijos pero este porcentaje variaba de acuerdo al sexo y a la escolaridad. Había 21 mujeres (26%) de escolaridad baja que tenían hijos , contra 6 (10%) de mujeres de escolaridad alta.

ConocEl análisis multivariado de los 142 jóvenes que refirieron haber iniciado relaciones sexuales, permitió describir cuatro grupos diferenciales que hemos denominado : Los que están lejos del problema, Los que se cuidan discriminando, Los que tienen las mejores intenciones y Los que saben y se cuidan. Es posible ubicar 130 jóvenes (92%) que iniciaron relaciones sexuales dentro de estos cuatro grupos. Los doce jóvenes restantes (8%) conforman dos subgrupos que sólo se caracterizan por no haber respondido algunas preguntas, por lo que no han sido considerados para el análisis. A continuación se describen las características principales de los grupos (o clusters) de jóvenes.

 

Los que están lejos del problema

Está formado por siete (7) jóvenes. Las características principales del grupo son responder "no se" en relación a algunas vías de transmisión (parto, recibir sangre, donar sangre, compartir objetos, compartir jeringas). A la pregunta sobre quién transmite el virus responden que "no tienen idea". Ven al SIDA como algo más o menos lejano mientras que en el total de los entrevistados el 87% no lo ve como lejano. Todos tienen escolaridad incompleta y este es el rasgo dominante para caracterizar el cluster. Si bien no es lo que los caracteriza con más fuerza, su estrategia evitativa es la discriminación ( no "juntarse con personas que creen que pueden estar infectadas") y posiblemente confiar en el destino. El 100% acuerda con la frase "Más allá que estés alerta te puede pasar igual" y con que "las personas infectadas deben cuidar a las demás" .No se hicieron el análisis porque "no se les ocurrió". Creen que "el problema del SIDA es de la gente que se lo busca". Consideran que "las personas infectadas deben cuidar a las demás" y acuerdan con que "uno sabe cosas pero en el momento se olvida".

 

Los que se cuidan discriminando

El grupo está formado por 40 jóvenes. Lo que más caracteriza a este grupo es estar de acuerdo con las siguientes frases: "el análisis debería ser obligatorio", "las personas infectadas son las que deben cuidar a las demás" y "el problema del SIDA es de la gente que se lo busca". Se destaca por no usar como modo de prevención el preservativo y considerar que éste tiene una seguridad media. Se caracterizan por no haberse informado por los amigos, ni por la TV ni por los padres. Responden que "quien transmite el virus es sólo el portador", y dicen que "los mosquitos si contagian". En este cluster se encuentran sobre-representadas las mujeres, ya que el 75% son mujeres versus el 59% en la muestra .

 

Los que tienen las mejores intenciones

Este grupo es el más numeroso, está formado por 60 jóvenes y se caracteriza por haberse informado sobre el sida en la escuela, por no tener hijos y por haberse hecho el análisis de HIV de modo voluntario. Se destaca por su actitud "integradora"( o no discrimintoria). Así, no están de acuerdo con la frase "el sida es un problema del que se lo busca" y están sólo parcialmente de acuerdo con la frase "las personas infectadas deben cuidar a las demás". No están de acuerdo con que "el sida es un problema lejano"y no acuerdan con que el análisis de HIV sea tomado de modo compulsivo. Otro rasgo que caracteriza a este grupo es estar seguros que los mosquitos no transmiten el virus.

En cuanto a los modos de cuidado, refieren usar preservativo (93%) "siempre" (67%) . No apelan como medida de cuidado a "tener relaciones con conocidos" ni a "tener pareja estable". Sin embargo, sólo el 55% responde de modo consistente a las preguntas sobre aspectos materiales del preservativo (marcas, cantidad de preservativos por caja, precios), con 22% de respuestas que han sido calificadas como dudosas. Además, no caracteriza al grupo la frase "si mi pareja no acepta usar preservativos yo no tengo relaciones".

 

Los que saben y se cuidan

Este cluster está formado por 23 jóvenes que se caracterizan por la gran cantidad de fuentes de información que señalan. Son los que se informaron por la calle, los amigos, la televisión, los padres y los profesionales de la salud. Responden de modo correcto todas las preguntas sobre conocimiento, incluso las más "difíciles" (las que menor cantidad de jóvenes han respondido de modo correcto) . Así, se caracterizan por responder de modo correcto la pregunta por quién transmite el virus (responde"enfermo y portador") y si donar sangre transmite el virus (responde que no).

Sin embargo, en lo referido a las frases que hemos caracterizado como expresando aspectos discriminatorios, se destacan por considerar como modo de "cuidado" no mantener relaciones con desconocidos e incluso por estar parcialmente de acuerdo con que "el SIDA es una enfermedad de los que se lo buscan". Consideran al preservativo como un método muy seguro, la mayoría de los jóvenes dice usarlo "siempre"(65%) y en este grupo se registra la mayor proporción de jóvenes (65%) con respuestas consistentesen lo que hace a conocimientos prácticos alrededor del mismo . Además se caracteriza por responder que "si mi pareja no acepta usar preservativo no tengo relaciones" . Finalmente, el grupo se caracteriza por que la mayoría (87%) tiene escolaridad completa.

La Tabla 1 muestra el nivel de escolaridad alcanzado por los jóvenes que componen los distintos grupos.

Tabla 1 - Nivel de escolaridad en los clusters

Nombre del Grupo

Total jóvenes que compone el grupo

Número de jóvenes con escolaridad incompleta

Número de jóvenes con escolaridad completa

1. Están lejos del problema

7 (5%)

7/7 (100%)

0/7 (0%)

2. Se cuidan discriminando

40 (31%)

19/40(47%)

21/40(53%)

3. Tienen las mejores intenciones

60(46%)

15/60(25%)

45/60 (75%)

4. Saben y se cuidan

23 (18%)

3/23(13%)

20/23(87%)

Total de jóvenes

130

44/130 (34%)

86 /130 (66%)

 

En la segunda columna de la tabla se presenta la cantidad de jóvenes que integran cada cluster. Las últimas dos columnas muestran la composición de cada cluster con relación a la escolaridad alcanzada. La fila al pie presenta el total de jóvenes con escolaridad incompleta y completa entre los 130 jóvenes que forman los cuatro clusters respecto al total. Así, el porcentaje esperado de jóvenes con escolaridad incompleta y completa en cada grupo debería ser 34% y 66% respectivamente si la composición de los grupos en relación a escolaridad fuese la misma que la del total de la muestra. Se puede ver que en los clusters 1 y 2 están sobre representados los jóvenes con escolaridad incompleta , mientras que en los 3 y 4 los jóvenes con mayor nivel de escolaridad.

 

Análisis y discusión

Si centramos la atención en la composición por escolaridad de cada uno de los grupos descriptos (Tabla 1) , es notorio que el grupo 1 (Los que están lejos del problema) y el grupo 2 (Los que se cuidan discriminando) están compuestos mayoritariamente jóvenes de escolaridad incompleta, mientras que el grupo 3 (Los que tienen las mejores intenciones ) y el grupo 4 (Los que saben y se cuidan) son en su mayoría jóvenes con escolaridad completa. Es decir, habría una relación directa entre la escolaridad alcanzada y la riqueza de la respuesta ante el problema del VIH/SIDA (protección eficaz contra una posible infección). Estos resultados son consistentes con los datos de incidencia de SIDA en nuestro país (16,17) , que ponen de manifiesto que en los últimos años la enfermedad se expande de modo desigual en la población, siendo más vulnerables las personas de escolaridad incompleta. El análisis comparativo de los cuatro grupos muestra similitudes y diferencias entre ellos. El grupo 4 (Los que saben y se cuidan) está constituido por jóvenes -en su mayoría de escolaridad completa- que son los que más saben y los que se cuidan de modo más eficaz. Son los jóvenes que toman información de mayor variedad de fuentes, y los que mejor conocen los modos de transmisión del VIH. Si bien presentan algunos aspectos discriminatorios (usar como cuidado no mantener relaciones con desconocidos), ésto no parece obstaculizar la implementación de medidas de protección eficaces. La mayoría dice usar preservativo "siempre" o "a veces" y manejan muy bien los aspectos materiales del preservativo. Estos jóvenes presentan escasa vulnerabilidad al HIV lo que no quiere decir que nunca ninguno se exponga a una situación de riesgo.

El grupo 3 (Los que tienen las mejores intenciones) es el que reúne mayor número de jóvenes , los que son fundamentalmente de escolaridad completa . El rasgo distintivo respecto de los otros grupos es la actitud tolerante y no culpabilizadora. En lo referido al conocimiento se parece al grupo 4 , pero comparte "errores de conocimiento" con el grupo 2. Respecto al cuidado tienen a su favor no estar "protegidos" por medidas discriminatorias. Son los que con mayor frecuencia dicen usar preservativo, sin embargo son los que más fallan en relación a la variable que controla aspectos sencillos referidos al mismo. Tampoco se caracterizan por decir que si la pareja no usa preservativo no mantienen relaciones. Es posible interpretar que estos jóvenes tienen una posición de conflicto ante el sida y su prevención, en el sentido de sostener una tensión muy fuerte entre todo lo que saben que deberían hacer, y lo que pueden efectivamente hacer ( es el grupo donde es más alto el número de jóvenes que responden por los aspectos materiales del preservativo de modo dudoso) . Es posiblemente el grupo donde es más notoria la tensión entre conocimiento, necesidad de mostrar ante el encuestador que poseen el conocimiento adecuado y posibilidad de actuar de modo consecuente con el mismo. Este grupo presenta cierto grado de vulnerabilidad y las acciones que se realicen sobre el mismo no deberían insistir sobre la información y la amenaza, pues esto sólo agravaría el conflicto. Aquí es fundamental avanzar sobre los obstáculos subjetivos (vergüenza, estereotipos de género, valores en la relación amorosa, etc.)

El grupo 1 (Los que están lejos del problema) tiene una actitud distante ante el sida, parece más bien no haberlo registrado como propio. Son los que menos saben sobre modos de transmisión. Si bien se cuidan evitando juntarse con afectados, a diferencia del grupo 2 no se caracterizan por una actitud de discriminación activa. Todos piensan que "más allá de que estés alerta te puede pasar igual". Este grupo es muy vulnerable ante el VIH/SIDA, ya que su práctica evitativa consiste en confiar en el destino y en la propia capacidad para discernir quien es portador del virus. Es posible que estos jóvenes – todos ellos de escolaridad baja - se encuentren abrumados por una gran cantidad de problemas más inmediatos que el SIDA .

El grupo 2 (Los que se cuidan discriminando) parece representar muy bien a las mujeres jóvenes que están en pareja, incluidas algunas que ya tienen hijos, y mujeres con hijos que no tienen pareja actualmente. Las dudas en relación a transmisión por la saliva, los besos, los mosquitos, y el ambiente permite pensar que estos jóvenes representan al SIDA como una enfermedad de "fácil contagio" más similar a una gripe que a una enfermedad con vías específicas (no aéreas) de transmisión (18, 19) . Tampoco tienen claro que ambos -portador y enfermo- transmiten la enfermedad. Estos "errores" de información, son además consistentes con la evitación ante el problema.  Son los que se caracterizan por discriminar a los afectados, y por depositar la culpa de la transmisión y la responsabilidad del cuidado sobre ellos. En relación al preservativo se caracterizan por verlo como poco seguro y es el grupo donde menor cantidad de gente dice usarlo siempre, y donde más aparece no usarlo. Este grupo remarca que ve al SIDA como lejano. Consideramos que estos jóvenes se protegen básicamente por una estrategia defensiva ya que a la aparente desinformación y lejanía se une una conducta activa de discriminación y culpabilización hacia los afectados directos. Desde el punto de vista preventivo son los que merecen especial atención , puesto que en principio sólo están protegidos por la confianza en que el mundo sea tal como ellos quieren (fidelidad, no uso de drogas intravenosas en la pareja). Es posible pensar este grupo como el efecto más patógeno de la "construcción social del SIDA" (20,21) , que atacando a varones "homosexuales promiscuos ", ha dejado muy desprotegidas a las mujeres "comunes", en pareja estable.

El análisis multivariado pone de manifiesto que los "errores de información" se concentran de modo privilegiado en ciertos jóvenes.. Pero esta "escasa información" está vinculada con un modo evitativo de enfrentar el problema que es consistente. . No se trataría sólo de ausencia de información. Como ya se dijo Paez (18,19) propone pensar en lógicas diferentes de representación del problema más que en errores.

Desde una lectura psicoanalítica del error es posible profundizar el planteo de Paez. Con el concepto de ideología defensiva, Cristopher Dejours (22) interpreta que algunas respuestas "erróneas" o equivocadas frente a un problema que involucra al cuerpo y a su protección - o desprotección -, pueden estar poniendo de manifiesto una sensación íntima (pero grupalmente compartida) de extrema vulnerabilidad. Una de las características de la ideología defensiva es estar dotada de una particular coherencia, lograda a partir de una organización rígida. Esto puede tener como resultado, por ejemplo, la resistencia a escuchar las campañas de prevención médico sanitarias. Más aun, puede incluso generar respuestas desafiantes como modo imaginario de "exorcizar" el problema en cuestión.

En uno de los ejemplos que desarrolla el autor referido a los obreros de la construcción y la dificultad en que se protejan (uso de casco, guantes, etc.) dice que "los obreros no quieren que les hagamos acordar de aquello que tan costosamente buscan conjurar" (...) "el rechazo y las resistencias encontradas en la construcción no son el hecho de una supuesta inconsciencia o inmadurez, sino más bien de una conducta deliberada que apunta precisamente a soportar un riesgo que, por su importancia, no sería plenamente atenuado con medidas irrisorias de seguridad " (...) "Midamos lo que permiten estos sacrificios : ‘Si se mató, es porque él lo quería, es lo que buscaba" . (22)

Creemos que las respuestas evitativas de algunos jóvenes hacia el SIDA pueden leerse en esta misma dirección. Gogna y Ramos (23) describen, por ejemplo, las dificultades de las mujeres de los sectores populares para "negociar " con sus parejas condiciones que permitan la protección en las relaciones sexuales. La fuerza de estos obstáculos culturalmente estructurados - asimetría en las relaciones de poder, estereotipos de género - vuelven en principio "irrisorio" pensar la imposición del uso del preservativo o la discusión alrededor de la fidelidad. Creemos entonces, que los "errores de información", la percepción de baja seguridad del preservativo y las respuestas culpabilizantes hacia los afectados no son una respuesta "errada" que haya que corregir por la vía de la información, sino que constituyen una actitud defensiva que revela una fuerte sensación de desprotección ante el problema y una real vulnerabilidad ante el VIH/SIDA . Asimismo, cuando se estudia la evolución de la epidemia a nivel mundial , se observa que la mayoría de las nuevas infecciones por HIV ocurren en países en desarrollo y que, cada vez mas los casos de SIDA suceden en los sectores más marginales de la población . Por otra parte se sabe que las mujeres están entre los más pobres en casi todas las regiones del mundo lo que complica las posibilidades de que las mujeres se logren proteger de la epidemia de SIDA. (24-26).

Conclusiones

La lectura de los grupos permite visualizar al menos cuatro modos de enfocar el problema, y la necesidad de generar estrategias diferenciales de aproximación. Estas deben contemplar que la información de por sí es insuficiente , y que para poder brindar información es necesario incluirla en un contexto mucho más amplio que permita tener en cuenta obstáculos subjetivos (donde se articula la historia singular con modos socialmente construidos de afrontar los problemas).

Para el grupo 1 es necesario trabajar sobre dos ejes: 1. Transformar la imagen del sida de una "enfermedad del destino" ("si toca, toca") en una enfermedad transmisible y prevenible; 2. Trabajar sobre la percepción que tienen los jóvenes en relación a que pueden reconocer a una persona portadora del virus. Para el grupo 2 se debe hacer eje en el impacto que ha ocasionado en este grupo los primeros discursos sobre el sida (enfermedad de homosexuales, "promiscuos") y considerar la hipótesis que las respuestas estigmatizantes de estos jóvenes ("se lo buscan") pueden estar respondiendo a una sensación íntima de indefensión e incapacidad de protegerse adecuadamente en las relaciones sexuales. La perspectiva de género es insoslayable para fortalecer la posibilidad de estas mujeres de protegerse frente a la doble moral y los estereotipos de género que hacen que una mujer que se cuida es una mujer "con experiencia" y "poco confiable".

Para el caso del grupo 3, el trabajo preventivo tendría que estar orientado a la resolución de situaciones reales, ya que no sólo tienen información, sino que tienen también incorporado el "deber ser" de la prevención (usar preservativo siempre). Pero parecen fallar en la implementación de las medidas, tal vez por vergüenza, inseguridad en las relaciones, etc.

El grupo 4 aparece – dentro de los límites del presente estudio – como el mejor preparado para prevenir una infección. Considerando la edad y el nivel social de los jóvenes (el 87% tienen escolaridad completa) sólo queda preguntarse si hablan "por conocimiento " o "por experiencia".

Las estrategias no pueden dejar de lado que aún los jóvenes más informados y más protegidos, presentan en sus respuestas las dificultades subjetivas inherentes al problema . Olvidarse a veces, no poder cuidarse de igual modo siempre. Queremos resaltar este espacio donde juega lo irracional no para concluir que entonces no hay prevención posible, sino para que estos límites - finalmente humanos - funcionen como materia prima para la promoción de estrategias centradas en cómo es el problema (y las personas) más que en cómo debería (n) ser.

Agradecimientos

Agradecemos a las Lics. Claudia Weller y Dolores Santos Lavandeira del Servicio Social - Zonal 12 - Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- por la toma de las encuestas en su institución.

 

 

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Última modificación: Lunes, 21 de Junio de 2004