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SÁNCHEZ, MARITA **: POLÍTICAS DE SALUD, PERSONAL DEL HOSPITAL PÚBLICO Y VIH/SIDA *

Introducción

El presente trabajo expone parte de los resultados de la investigación El hospital público y la representación social del complejo VIH/sida, en servicios seleccionados del área metropolitana de la ciudad de Buenos Aires[1] desarrollado entre 1997 y 1999. En dicho estudio de casos se analizan modalidades de prestación de servicios de atención y la significación social del VIH-sida en personal de salud de 5 hospitales públicos a fin de conocer sus implicancias en la prevención primaria y secundaria de la infección y el autocuidado de la población y del propio personal de salud.

 

Metodología

El diseño es de tipo exploratorio y descriptivo, privilegiando el uso de técnicas cualitativas. Los ejes de análisis abordados incluyen el aspecto institucional de los servicios, sus relaciones con el entorno, la población a la que atienden, la conceptualización de la enfermedad y el modelo que proponen para encararla. Se recorta aquí lo relacionado con la concepción del personal de salud acerca del rol del hospital público y los programas sectoriales y la vinculación con actores como los laboratorios de productos medicinales específicos y las organizaciones no gubernamentales (ONGs) dedicadas al tema.

El universo de análisis está constituido por los hospitales públicos del área metropolitana de la ciudad de Buenos Aires, zona que registra las tasas de prevalencia e incidencia de casos de sida más altas del país.[2] De ese conjunto se seleccionó una muestra significativa no probabilística compuesta por 5 nosocomios:   4 hospitales generales de agudos y 1 especializado en enfermedades infecciosas. Tres, están situados en la Ciudad de Buenos Aires y 2 en el conurbano (zonas norte y oeste). Entre los aspectos estructurales que diferencian los 5 hospitales podemos mencionar: tipo y tamaño de hospital y existencia o no de otros establecimientos en la zona; disponibilidad de recursos humanos y materiales (diversas fuentes de financiamiento) y pertenencia jurisdiccional (municipal y provincial).

Las unidades de análisis son 5 servicios que diagnostican y/o atienden la infección por VIH/sida: infectología, clínica médica, neumotisiología, servicio social y otro seleccionado por hospital según la importancia relativa de las prestaciones realizadas en los 2 últimos años.

Se entrevistaron 84 informantes utilizando una guía semiestructurada: 53 médicos, 17 enfermeros, 9 trabajadores sociales y 5 psicólogos con distintos cargos jerárquicos y con 3 ó más años de antigüedad en la institución. Con 42 de ellos se realizó una segunda entrevista. Se aplicó una encuesta con preguntas abiertas y cerradas a 70 de los entrevistados a fin de comparar ejes de análisis y triangular información.[3]

 

Delimitación del problema

La expansión del vih/sida es contemporánea a la reestructuración del sector salud en América Latina. Asume condiciones particularmente críticas por los procesos de globalización económica, disminución y delegación de la intervención estatal en los planos asistencial y preventivo, crisis del sistema de seguridad social, peso de factores culturales y debilidad de la sociedad civil. En el caso argentino, las reformulaciones del sistema de salud fueron signadas por una creciente concentración dentro del sector privado y una política de autogestión, autofinanciamiento y tercerización del sector público que incrementaron su atomización y fragmentación características. Las dificultades crónicas de articulación entre los niveles nacional, provincial y municipal y las limitaciones para orientar las políticas completan el cuadro político-sanitario contradictorio de centralización (de recursos económicos) y descentralización (institucional, de obligaciones de asistencia y toma de decisiones). Estas formas gestionarias en ningún caso incluyen la participación de los usuarios ni la integración de asociaciones voluntarias.

El incremento de los índices de desocupación con pérdida de cobertura en salud conlleva una mayor demanda de atención al subsector público. A su vez, la reducción presupuestaria complica la absorción de esta demanda creciente e incide en los ya preexistentes problemas organizativos intrainstitucionales. Estas dificultades, no específicas al VIH/sida, constituyen una problemática estructural en la organización hospitalaria actual. Se manifiestan por variaciones particulares en los hospitales que se analizan en relación a la pertenencia jurisdiccional, el área de influencia, la existencia o no de otros hospitales en el área, la densidad poblacional y el origen socio-económico de sus pacientes.

El Programa Nacional de Lucha contra los Retrovirus del VIH y sida reproduce las tendencias de las políticas de salud:[4] discontinuidad y disparidad en su implementación; campañas y proyectos erráticos, superpuestos e incoherentes entre sí; discrecionalidad política y presupuestaria; ausencia de articulaciones con emprendimientos comunitarios; incumplimiento de las incumbencias de los diferentes subsectores; irregularidad diferenciada según jurisdicción en el suministro de medicación gratuita específica y para el tratamiento de enfermedades oportunistas.[5]

Hasta 1997, en tanto la epidemia crecía exponencialmente, el presupuesto se fue reduciendo hasta llegar a los 12 millones de pesos. En noviembre de 1996, ante la escasez de medicación y de estudios de carga viral, un grupo de ONGs presentó en el ámbito nacional un recurso de amparo con medida cautelar dictada por la Jueza Rodríguez Vidal que llegó a ser una herramienta legal para demandar al Ministerio de Salud.[6] El fallo favorable, coincidente con una mayor demanda de los nuevos tratamientos antirretrovirales, derivó en un salto presupuestario hasta superar los 70 millones de pesos anuales entre 1998-99. Esta asignación permitió una significativa regularización en la entrega de medicación y realización de estudios y se expresó en la reducción de la disconformidad y de los reclamos.

Los Programas provinciales y municipales en general funcionan como intermediarios entre el Programa Nacional y la población, agregando cuotas de burocracia y discrecionalidad en las decisiones. No obstante, el Proyecto LUSIDA, perteneciente al Programa Nacional, con financiamiento del PNUD y del Banco Mundial, se instrumentó para dar respuesta a lo relacionado con los insumos hospitalarios, la prevención en los medios de comunicación y en el sector educativo y la participación de las ONGs. Desde 1998 otorga subsidios a estas últimas por proyectos de prevención que han logrado variado impacto. Ha sufrido los vaivenes políticos de las pujas internas del menemismo y en la actualidad sus autoridades provienen del sector de las organizaciones comunitarias. Al ser contemporáneo de nuestro trabajo no existió posibilidad de indagar en el impacto de la implementación de estas políticas sobre la movilización de actores con fuerte accionar a favor de los derechos de las personas que viven con VIH. Aún así es oportuno analizar que durante la ejecución del Proyecto LUSIDA, las ONGs con tradición de presión activa sobre el gobierno y beneficiadas con subsidios, tienen una menor presencia pública en relación a esta temática. Por analogía podríamos aplicar aquí el análisis realizado por J. Escudero sobre el consenso logrado por los programas para América Latina dada “la cooptación de intelectuales para que estén ocupados en investigaciones puntuales financiadas por el BM, de manera que no investiguen los numerosos ejemplos de injusticia social que los rodean debido a las políticas del BM.”[7]

El hospital público, a pesar de importantes carencias, es el que ha dado respuesta a la epidemia y continua haciéndolo. Se vio obligado a la rápida capacitación de su personal aunque se lo reconoce como el ámbito con mayor nivel técnico y científico y con mejor calidad de atención a las personas que viven con VIH. El trabajo indaga sobre la visión del personal de salud de estas instituciones acerca de las políticas públicas; sus propuestas y la relación que sostienen con otros actores sociales como las ONGs y los laboratorios de productos medicinales.

 

Nuevos tratamientos y estudios de carga viral

A partir del Congreso de Vancouver en 1996 podemos hablar de una nueva etapa en la historia del sida, que se transformó de hecho en una enfermedad crónica. Los recursos diagnósticos como la carga viral  y la generación de drogas antirretrovirales, incidieron en el descenso de las internaciones y de la mortalidad entre los que acceden a estos tratamientos y, a pesar de efectos secundarios adversos, mejoró la calidad de vida de los pacientes.  Es significativo el cambio en el personal de salud entre “el antes y el después” de estos tratamientos. Se reduce la característica “angustia ante la muerte” prevalente hasta 1996 y existe un clima de mayor relajación en las salas de los distintos hospitales.

Los informantes relatan el acercamiento de pacientes fuera de tratamiento y la amplia aceptación en comparación con la tensión entre consentimiento y rechazo observados hasta ese momento.[8] Acuerdan que la provisión de antirretrovirales,[9] pero señalan la persistencia de problemas que atentan contra la adherencia[10] y la accesibilidad[11] en función de las características socioeconómicas de los enfermos:

*         burocracia en la tramitación de los pedidos y discontinuidad en la entrega de medicación;[12]

*         excesivo trabajo administrativo del personal de salud en el llenado de planillas de control;

*         concurrencia de los pacientes a distintos organismos para tramitar autorizaciones;

*         demoras derivadas de estas tramitaciones[13] y de inconvenientes en las licitaciones del Ministerio;

*         derivados de la inadecuada distribución de medicamentos;

Todos los meses historia por historia de los... casi 300 pacientes que hay... armar una planilla con toda la medicación que están tomando, otra planilla con los cambios de medicación, otra planilla con los que inician tratamiento... y todo eso se eleva a Región Sanitaria. De ahí lo eleva a La Plata; La Plata a Programa de Sida; es todo un papeleo que nos demanda cualquier cantidad de tiempo... No tenemos computadora... Con toda esa planilla armada debería llegar la cantidad de drogas que necesitamos... A veces llega toda; a veces no... bueno, empezamos a reclamar para que los pacientes no interrumpan los tratamientos. Y no es que hoy interrumpe el tratamiento y lo empieza de nuevo; no, con el virus de HIV no es así... Ahora tenemos 4 que no responden al tratamiento porque han suspendido en el medio por falta de drogas... Qué va a pasar en el futuro? ...creo que hay mucha gente chanta. Qué pensás vos si venís y yo te lleno papeles, papeles... hacemos la encuesta social, mandamos los papeles al director, los firma el director, venís otro día, te vas al Ministerio y dicen: -Ah, no, esto venció ayer...- El paciente es el mismo que hace un mes atrás empezó todos los trámites para que le hagan la carga viral, y por un día que llegó tarde... o porque el Director no estaba o porque está hasta acá de laburo y no firmó y bueno... tienen que firmar encuesta social, resumen de historia que le hacemos nosotros, pedido de carga viral, protocolos de CD4, si tiene una carga viral previa hecha... entonces muchos papeles por paciente y llega allá... O por ejemplo vienen acá, le hacemos la receta, van a Farmacia... no tienen las drogas, o tienen esta, pero esta otra no... -Vaya de la doctora y que le haga una nueva receta para esto.- Entonces la doctora otra vez hace la receta... se van al Ministerio: -No, esta droga tiene que estar en ese hospital.- -No, pero no está...- Si esa persona hace un viaje de 2 horas, pierde una mañana entera ¿no será que quiere tratarse? (médica infectóloga)

En estado de experimentación inicial y limitadas a aspectos de tramitaciones y derivaciones, se realizan acciones de consejería.

 

¿Autofinanciamiento, autogestión, privatización...?

Estas nociones conviven entre el personal de salud. La amplia mayoría desconoce las directivas concretas de la institución en la que trabaja y se maneja con una serie de ideas confusas en relación a lo que es o debe ser el hospital público y cuál es su posible futuro. Hay acuerdo en rechazar el autofinanciamiento; sólo en pocos casos se lo acepta. Las opiniones más negativas varían de pensar que “van privatizando así de a poquito” hasta lograr la desaparición del hospital público. De acuerdo a la institución y su área programática, consideran que el arancelamiento de las prestaciones tiene variado alcance y factibilidad.

El tema de la autogestión, del autofinanciamiento es más teórico que aplicable... tenemos una población con mayoría de desocupados; entonces de qué me están hablando. Hay veces que citamos a un paciente y no viene porque no tiene para el colectivo... (médico planta)

 

Creo que la autofinanciación aquí es una utopía... Ese fondo SAMO, Sistema de Atención Médica Organizada, que teóricamente vuelve al hospital, va a un fondo común y se reparte por igual entre ordenanzas, administrativos, médicos… es mínimo, 100 pesos cada 3 meses o una cosa así. Es muy poco y no se está autofinanciando para nada. (médica planta)

 

...pero cuando viene alguien con una obra social? Recuperamos lo poco que se puede recuperar en un sistema que está, no se si pensado, pero instrumentado para subsidiar a las prepagas y a las obras sociales. En nuestro hospital casi el 60, 70% de los internados no tiene o dice que no tiene cobertura social y solamente el 30% dice que tiene. De ese 30, el 15% es de PAMI, que pagará poco pero es claro; el 15% está distribuido entre los centenares de obras sociales del país de las cuales algunas pagan como IOMA y los demás directamente son incobrables o hacen lo que se está haciendo ahora que es: -Tiene que ir al sanatorio que yo contrato o no le doy la orden de autorización para internación.- (director)

Una reglamentación municipal relacionada con la zona de cobertura ordena la atención a nivel de los hospitales. Sin embargo, al ser una medida de nivel local y no provincial, cabe preguntarse sobre el efecto de la derivación de la demanda a instituciones fuera de la jurisdicción con escasa capacidad resolutiva.

...como esto tiene una dependencia municipal no puede ser abierto a todas las jurisdicciones. Entonces nosotros manejamos este concepto: todo lo que llega en emergencia al hospital no nos interesa ni dónde vive, ni qué cobertura tiene, se interna, se atiende, termina su internación. (director hospital)

 

...los de otros partidos tienen que pagar la internación y les sale muy caro. (médico planta)

Algunos servicios implementan el arancelamiento de algunas prestaciones. Sin embargo, no detectamos que se hiciera en los servicios relevados, que atienden gran proporción de personas con vih/sida. Con mayor o menor nivel de profundidad y de definición con respecto al tema, una amplia mayoría de los entrevistados defiende el hospital público.

...temas como la tuberculosis, el sida, que tienen que ver con la epidemia, si lo arancelás también coartás las posibilidades de diagnosticarlas. (trabajadora social)

 

Y el tema del autofinanciamiento? Eso en Capital Federal no está funcionando. Va por decreto sí, pero nunca se habló de autofinanciamiento porque esto está en contra de lo que es el hospital público... ninguno se puede autofinanciar. Sí se habló de autogestión... con lo que se recaudaba de obras sociales. En este momento ya no es así; la plata que recauda el hospital no entra al hospital sino a un fondo común a nivel del Ministerio de Salud... se puede manejar el dinero como se hacía en viejas épocas. (ex director hospital)

 

La asistencia del individuo no corre vinculada con sus recursos, o no debería ser así... Pero hay bonos contribución. Es un arancelamiento trucho... eso de pagar el bono será necesario y justificable, pero no legítimo... la asistencia pública es gratuita y salvo que alguien lo deje escrito... Pero nadie lo deja escrito... y después el arancel existe. (jefe sala)

En hospitales ubicados en zonas de mayor poder adquisitivo, la recaudación se hace más evidente:

...lo que importa es detectar obras sociales para facturar... El esfuerzo está puesto en las salas; el caso social no es rentable... Somos la puerta; si el servicio social no labura bien, el hospital se cae... Hay servicios que zafás y otros que no zafás nunca... (trabajadora social)

 

Con el enfermo que no tiene para pagar es el eterno deambular de pedir por favor turnos... Si vos pedís excento para todo, te miran mal: -¿Cómo doctora, ya pidió excento para laboratorio y para el mismo día pide excento para rayos?- (médica planta)

El paciente seropositivo al VIH suele hacer uso de los servicios hospitalarios con frecuencia. La inclusión del sida en este contexto de reforma y de marañas burocráticas, complejiza la atención en la red sanitaria.

...el mecanismo cada vez que tiene que hacer un estudio se implementó para una persona que no puede pagar y sin obra social.... No es la correcta porque el paciente se informa acá, después va a dos lugares fuera del hospital para demostrar que no tiene obra social... Tiene que volver acá porque le hacemos un informe... después vuelve al Ministerio y a la facultad... Gastar tiempo y dinero para que le salga gratis. Con la medicación es similar. Más sencillo sería a través de las oficinas de aranceles de los hospitales, más allá de que todo paciente que no tiene cobertura y es HIV... no puede trabajar en relación de dependencia porque no lo toman... entonces es ridículo que cada 3 meses o menos haya que pedirle la documentación del ANSES... Lo que hay que pulir es la documentación del PAMI porque puede ser que lo pensionen... (trabajador social)

 

El Programa Nacional de Sida y su articulación con otros niveles

Las apreciaciones vertidas presentan diferente carácter y relevancia pero centralmente se considera que:

·         no atiende adecuadamente los aspectos preventivos;

·         no se inserta en problemáticas sanitarias como enfermedades de transmisión sexual, adicciones, etc.

·         la información estadística recabada no se traduce posteriormente en lineamientos o metas de trabajo;

·         escasa presencia en los medios y “bajo perfil” de sus funcionarios;

·         acotado y limitado en lo relativo a la capacitación del personal de salud.

Entre las reflexiones de carácter político o institucional relacionadas con el Programa se relevó que:

*         no hay coordinación entre los distintos actores (nivel nacional, provincial y municipal);

*         no existen o no son confiables las instancias de control del uso de los recursos;

*         existe clientelismo político en la entrega de medicación y en los “cupos” para estudios;

*         problemas ocasionados por la calidad de ciertos insumos;

*         temor a que la provisión de medicamentos y reactivos esté sujeta a vaivenes electorales;

*         anuncio de campañas de resonancia pública[14] y desatención de la población directamente afectada.

*         presión de la Iglesia Católica en la negativa a la promoción del uso del preservativo.

Qué opina del Programa Nacional? Es pobre; no tiene intensidad como en otros países... campañas que después se suspenden. Hay que trabajar con niños y adolescentes para tener repercusión en los próximos 5 ó 10 años... Lo bueno sería empezarlos... No hay solidez. Conseguir los remedios no es una política sanitaria, es un dispendio de farmacia. (director)

 

¿Hay un programa nacional? Mm… esto de hacer un programa desinsertado de las otras problemáticas sanitarias creo que no es correcto... se puede hablar de prevención de sida si estoy hablando de educación sexual, de embarazo adolescente y en un marco de educación para la salud... sino sirve para calmar algunas inquietudes más o menos benefactoras ¿Cómo tendría que ser? Con mayor presencia y a todo nivel; desde la maestra de colegio hasta el señor que ocupa un cargo... la concientización tiene que ser diaria y siempre. Acá tenemos el espasmo del traumatismo de cráneo, entonces todos ponen tomógrafos... El espasmo de la inundación pero siempre se inundó el litoral y nunca hicimos nada. (director)

LUSIDA convoca a ONGs a presentar propuestas de trabajo en prevención con la limitación de no trabajar en las áreas de educación y servicios de salud, formalmente ya contempladas por otras instancias del propio proyecto. La carencia de acciones previas y la insuficiencia de las actuales hace irrelevante este argumento y parece estar más relacionado con delimitación de “quintas” en que se reparten los espacios políticos que resultan en la compartimentación de los esfuerzos dedicados a la prevención.

El Programa de la Provincia de Buenos Aires no fue explícitamente diferenciado excepto en la crítica por trasladar la responsabilidad al Programa Nacional y duplicar la burocracia de los requisitos. De los Programas Municipales, sólo se distingue favorablemente el de zona norte. Se destacó la integración con los otros hospitales de la zona y haber implementado un programa de vigilancia epidemiológica y un área de prevención que incluye educación, participación comunitaria y capacitación. La falta de articulación entre los hospitales y los centros de atención primaria, cooptados políticamente, estarían marcando una falencia importante a considerar en potenciales intervenciones.

 

Relaciones con la industria farmacéutica

Desde hace varios años se ha definido al sida como un espacio donde circula mucho dinero. Los laboratorios siguen siendo, junto al Estado, un actor relevante en cuanto al manejo y decisión sobre el caudal de fondos que se generan en torno a las patologías asociadas y requerimientos de estudios complementarios.

Y no hay laboratorios que colaboren con el hospital? ¡No! Digámoslo así... hay cierta tendencia (se ríe) a hacer acuerdos, pero cuando es así y la dirección lo detecta, lo corta. No está permitido... ¡No está permitido! ¡No está permitido! (director)

Aplacadas las luchas contra “el capital” propias de décadas pasadas, los laboratorios están en el primer plano de la escena. No obstante, persiste cierta censura sobre el apoyo de los laboratorios a las actividades del ámbito médico. Junto a los protocolos de investigación son reconocidas públicamente las financiaciones a viajes de profesionales e integrantes de ONGs a congresos o convenios con investigadores para indagar en áreas bio-médicas.

Hay algunos médicos que tienen proyectos que están sustentados por algún laboratorio ¿Los protocolos? ...algunos son directamente de laboratorios; pasan por los Comités de Docencia y de Etica y después de todos esos trámites se implementan. (jefe de sala)

 

¿Reciben apoyo de algún laboratorio o fundación? No, recibimos eventualmente apoyo de la industria farmacéutica para poder sostener esto. A través de ensayos clínicos, se solicitan aportes para una computadora... generalmente son en especie. (médico de planta)

Sin embargo, los hospitales que atienden población de más bajos recursos plantean la selectividad de los laboratorios para brindar el supuesto apoyo.

¿Tienen apoyo de laboratorios? Ninguno, acá no se hace protocolo con ningún laboratorio que yo sepa... No, los trabajos de investigación son descriptivos o transcriptivos con tratamientos que provee el gobierno o la municipalidad... (médico sala tuberculosis)

 

¿Si nosotros tenemos una donación del programa, del Banco Mundial para bla, bla, bla...? ¡NO! ¡Nooo! ¡Nooo! ¡Esto es (nombre de la localidad)! ¡No es el Hospital Fernández! ¡Nooo! Puede ser… un día vienen y traen algo, así… puntualmente, algún video para hacer una charla, pero que venga el laboratorio y diga: -Vamos a pagar una beca para enfermeras o… ¡Acá noo! ¡Esto no da prensa! ¡Esto es la puerta de atrás de la casa pobre!- (director)

Sólo algunos profesionales plantearon abiertamente su opinión acerca del accionar de los laboratorios:

¡Qué se yo! Esa cosa tan mundana como que vienen los laboratorios y te invitan a Vancouver. Yo nunca por mi bolsillo hubiera conocido Vancouver ni Ginebra. Hacemos vaquitas para el viaje del Dr. X y de la Dra. N (risas). A unos les mangamos el hotel, a otros el viaje... La inscripción sola del Congreso de sida sale 800 dólares ¡Son unos degenerados, nadie puede ir! Después vienen las cosas jodidas... ¿qué a cambio? Los visitadores médicos son vendedores y yo no me voy a enojar con ellos. Nosotros recetamos lo que nos van llevando los pacientes y no lo que viene de los laboratorios. Si es por eso tendría que recetar siempre medicaciones de… (laboratorio cuyo visitador lo está esperando) (jefe de servicio)

 

¿Hay apoyo de laboratorios? Asquerosamente interesados... es terrible pedir un apoyo porque nosotros queremos presentar trabajos allá y queremos viajar y entonces tenemos que ir a manguear a los laboratorios para que nos den algo... pero es toda una historia si vos no ofrecés nada a cambio... ¿Tan así? Es así y peor; en este momento ya no se guardan ni las formas, es terrible. Se te caen los ídolos, que vos tenés ahí arriba... Uno trata de formarse y la bibliografía que leés tiene que ver con personas a las que vos les asignás autoridad ¿no? Y cuando tenés la oportunidad de ver al autor internacional y te das cuenta que en una conferencia está dándole manija a un medicamento que probablemente no es tan bueno y por lo cual está recibiendo una remuneración económica importante, entonces lo que te genera es hasta desconfianza en la bibliografía que recibís... Tenés que crearte los mecanismos para sobrevivir... En algunas cosas el fin justifica los medios y si necesito un medicamento para el paciente le pondré cara bonita al visitador y no me importa. Aunque te parezca loco yo le agradezco al sida el haber aprendido. (médica)

 

Apoyo de fundaciones y relaciones con ONGs

A excepción de Fundación Huésped y FUNDAI que se crearon en torno a los servicios de infectología de los hospitales Fernández y Muñiz y sobre las que existen opiniones tanto favorables como adversas, no se detectó un accionar significativo de ONGs específicas en relación con los servicios. En un solo caso:

...había una fundación que se propuso colaborar con el hospital y que junta dinero pero, bueno, hace una parte de lo que dijo pero no todo. (trabajadora social)

Algunos integrantes de los equipos de salud desconocen hasta el concepto de organización no gubernamental. En aquellos nosocomios en que hubo un acercamiento con alguna institución y redundó positivamente sobre los pacientes, hay un buen concepto de las mismas en lo relacionado con “hacer conciencia” y suplir al Estado.

...no me refiero sólo a esas ONGs, sino a grupos de drogadictos, de gays, de lesbianas, grupos no religiosos, que conociendo su problema grupal enfrentan mejor la enfermedad. En los congresos internacionales ocupan un lugar muy importante... Uno va a escuchar cosas médicas o paramédicas y acá tiene que escuchar cuestiones de economía, cuestiones estadísticas, presiones de grupos especiales aparentemente desatendidos durante mucho tiempo... Tiene que enfrentarse a situaciones novedosas, organizativas. (jefe sala)

También existen experiencias negativas relacionadas con escasa transparencia en el manejo de los fondos o motivaciones caracterizadas como “políticas.”

La realidad es que a mucha gente le cobran o no le dan lo que dicen que le van a dar... generalmente el gancho es la asistencia psicológica... En otros casos yo entendí que la fundación ponía el aparato... pero después cobran los estudios. Para los pacientes el beneficio es que hay aparatos buenos. (trabajadora social)

 

...yo creo que no hacen; todos figuran, como figura Miroli, como figura Cahn... (enfermera)

 

Hubo una ONG que se gestó por iniciativa de gente del hospital, pero que después se independizó; para mi gusto empezó a tomar un tinte político... (médica)

Propuestas del personal de salud

Se relevaron las propuestas del personal de salud. El cuadro resume las menciones realizadas según nuestra agrupación con diferente nivel de precisión y factibilidad. Por su diferente carácter, las hemos agrupado según se trate de propuestas generales o específicas referidas al nivel del sistema de salud y de macropolíticas sanitarias o a nivel del hospital y sus servicios:

Nivel

A nivel del Sistema de Salud y Políticas Sanitarias

A nivel del Hospital y

Servicios de Salud

Propuestas específicas

Activar funcionamiento de niveles intermedios (regiones sanitarias)

Hacer cumplir legislación relativa a jornada laboral de enfermeros infectocontagiosas (6 horas diarias)

Ampliar oferta de servicios médicos: más infectólogos y enfermeros

Inclusión de Infectología en centros de atención periféricos

Desarrollar modalidades de atención domiciliaria, hospital de día, centros intermedios, hospits, médico de cabecera, médico de familia y consultorio externo con desarrollo de redes asistenciales y adecuada infraestructura del sistema prestador

Favorecer capacitación de enfermería

Impulsar articulación entre ONGs y el hospital público

Promover jornadas de reflexión sobre evolución de la epidemia

Promover realización de análisis de detección del vih e incorporar test rápidos para embarazadas

Informatizar registro estadístico en cada servicio

Ampliar cantidad de personal médico a tiempo completo

Favorecer grupos de contención de los equipos de trabajo (tipo Balint)

Centralizar por zonas realización de estudios de laboratorio. Algunos incluyen traslado de muestras sanguíneas

Mejorar registro estadístico de infecciones x accidentes de trabajo

Desarrollar programas de prevención en mujeres en Provincia de Buenos Aires

Coordinar autorizaciones, extracción de sangre, resultados y/o atención

Impulsar programas basados en reducción del daño y alentar la integración de familiares de personas con VIH+

Desarrollo de servicios de consejería que incluyan adherencia

Ampliar y/o mejorar equipamiento existente (laboratorios, oxígeno central y filtros de ventilación)

Devolución a los servicios de las estadísticas hospitalarias

Simplificar requerimiento de trámites para realización de análisis de carga viral y concurrencia directa a Ministerio de Salud donde existe registro del paciente

Favorecer adherencia por trabajo en equipo: farmacéuticos, nutricionista, trabajadores sociales, enfermeros, psicólogos y médicos

Fomentar la investigación

Promover capacitación en VIH/sida de todo el personal para la atención desde cualquier especialidad

Propuestas generales

Incrementar recursos de atención ambulatoria y de internación

Implementar políticas de capacitación continua

Favorecer descentralización sanitaria a través del desarrollo del área programática

Reformular funcionamiento de las Areas Programáticas

Incluir la prevención del sida en una temática más amplia: consumo de cigarrillos, cerveza, educación sexual

Favorecer articulación entre los servicios sociales de hospitales

Definir el sida como un problema comunitario y no de expertos

Favorecer modalidad de hospital con cuidados progresivos

 

Discusión

El estudio realizado no constituye una evaluación de la estructura institucional de los servicios, la validez de los programas que implementan, la efectividad e impacto de sus acciones o la factibilidad de sus propuestas. Se trata de su caracterización en tanto integrantes del subsector público de la salud, del modo en que conciben las políticas gubernamentales y cómo se relacionan con otros actores.

Se constató que los principales inconvenientes reconocidos como impacto del sida no son totalmente específicos a su atención. Evidenció y agudizó problemáticas estructurales de la organización hospitalaria como la existencia de obstáculos de accesibilidad funcional-organizativa y dificultades derivadas de la coordinación hospitalaria y entre los servicios y de las políticas sanitarias.

El mejoramiento en la provisión de insumos ubica al sida, comparativamente, en mejores condiciones que otras patologías que carecen de suministros regulares. Es pertinente preguntarnos aquí -como hace el personal de salud cuando plantea el temor a que “el sistema de entrega entre en crisis”- si dicho Programa podría cubrir la demanda de hacerse efectiva como resultado de una potencial campaña de captación de personas con vih que en la actualidad no saben de su infección o no acceden a los servicios de salud.

La implementación de modalidades de atención más flexibles como la atención domiciliaria o el hospital de día, intenta facilitar el tratamiento de pacientes en forma ambulatoria y disminuir costos. No obstante, es una nueva área de pugna por la apropiación de espacios físicos y simbólicos que favorecen el prestigio, la jerarquización y los subsidios a la investigación bio-médica.

El marco general es de insatisfacción y soledad. El impacto del sida en el ámbito hospitalario agravó las condiciones de trabajo y “la sensación de vivir en la trinchera”. El personal de salud no enmarca su tarea según criterios definidos por la institución. La dudosa viabilidad de algunas de sus propuestas es un indicador más del escaso trabajo en equipo. Dicha práctica favorecería la interdisciplinariedad y proyectar la problemática más allá de los propios servicios.   

La permanente tensión-frustración en el manejo de esta patología y las complejidades del trato prolongado con el paciente, debieran ser tenidos en cuenta para el mejoramiento de la calidad de la atención. El vih/sida demanda al equipo de salud el abordaje de temáticas no incluidas en sus saberes y prácticas cotidianas y a los cuáles le resulta difícil rodear de ‘objetividad’ científica y de la tradicional ‘distancia operativa’ con la que históricamente se construyó la relación médico-paciente. Este componente, vinculado a las referidas condiciones del contexto institucional y a las características del proceso de trabajo hospitalario, debiera ser tenido muy en cuenta no sólo con respecto a la atención de los pacientes y sus posibles efectos iatrogénicos sino también en la programación de actividades de contención entre el personal que interviene como forma de prevenir el síndrome Burnout.[15] No obstante, y como en el caso del estrés, ésta categoría debe ser tomada críticamente ya que puede medicalizar cuestiones vinculadas al contexto institucional y al proceso de trabajo hospitalario.

En tanto pertenecientes a una asociación de tipo profesional, en los niveles intermedios los médicos y paramédicos tienen la posibilidad y potencialidad de la propia organización para encarar esta problemática. Una adecuada utilización de la autonomía referida facilitaría la participación del equipo de salud en el logro de un contexto de trabajo más adecuado, en tanto se predisponga a la negociación y a activar canales de comunicación. El desafío consiste en construir consensos y discutir criterios para efectuar cambios a nivel de las unidades.

Llama la atención que ante una problemática que ha movilizado a la sociedad civil en una serie de demandas, la presencia del personal de salud, como actor colectivo a través de sus federaciones, asociaciones profesionales u otras formas de vinculación, haya tenido hasta ahora escasa presencia.

Por ejemplo, en los países desarrollado las ONGs como ACT UP, de fuerte presencia en los medios de comunicación, ha llegado a convenios con los laboratorios que producen medicamentos específicos para abaratar costos.  Esta propuesta, si bien conocida en el ámbito de los congresos internacionales, no fue rescatada por el personal de salud. Del mismo modo, prevalece la opinión adversa sobre las ONGs por considerarlas armadas para “hacer negocios” o conseguir fondos y por lo tanto invalidadas para reconocerlas como actores significativos en la tarea de lograr mejores niveles de asistencia y cobertura.

Resultaría necesario que lleguen a acuerdos mínimos para reclamar al Estado la implementación de programas de prevención primaria y secundaria acordes con la realidad epidemiológica de la patología.

La descentralización en la atención de personas que viven con el virus a niveles de menor complejidad, programas de atención a las adicciones; programas intensivos de detección de otras ETS, etc. representan ejemplos de las múltiples propuestas que realiza el personal de los hospitales públicos.

Estas propuestas se ubicarían entre los programas facultadores[16] pues avanzan en el análisis de las motivaciones y restricciones que operan en los individuos para facilitar o dificultar la prevención y los programas de intersección de la comunidad que reconocen los impedimentos culturales, económicos y políticos para la promoción de la salud. La información que brindan es ideada con la ayuda de los auditorios a quienes está dirigida; son descentralizados ya que participan diferentes instituciones (por ej. organizaciones comunitarias, sistema educativo y sanitario); están vinculados con líderes políticos y sociales y enfatizan la solidaridad y la necesidad de proteger los derechos y la dignidad de las personas.

En definitiva, sería conveniente privilegiar y estimular una estrategia que se aleje del voluntarismo y del “microclima” aislado de otros actores y que tenga en cuenta que el proceso de salud-enfermedad-atención es una cuestión colectiva y multisectorial en la cual “lo médico” es sólo uno de sus componentes.

BIBLIOGRAFIA

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* Artículo publicado en A. Dominguez Moon, A. Federico, L. Findling, y A. Méndez Diz: La salud en crisis. Un análisis desde la perspectiva de las ciencias sociales, Buenos Aires, Dunken Ed., 2000. ISBN 987-518-554 X

** Socióloga. Docente e investigadora, jefa de trabajos prácticos de la Cátedra de Sociología de la Salud de la Fac. de Ciencias Sociales, UBA. Dirección electrónica: maritas@infovia.com.ar

[1] Bajo la dirección del Dr. Enrique Rozenblat y la Lic. Graciela Biagini, recibió apoyo de la OPS y estuvo inscripto en el proyecto de UBACyT: Actores sociales y sida.

[2] Minist. de  Salud de la Nación. Prog. Nac. de Lucha contra los retrovirus del humano, sida y ETS, Diciembre 2000.

[3] Se presentan párrafos extraídos de entrevistas grabadas. Las preguntas de los entrevistadores aparecen en negrita.

[4] El estudio se realizó durante la anterior gestión gubernamental a la fecha de la presente publicación.

[5] G. Biagini y M. Sánchez (1997) Políticas públicas, ONGs y complejo hiv/sida. El caso de la Argentina. Ponencia II Jornada Internacional de Investigación en Tercer Sector-México, USA, comp. trabajos editados en disquete por ISTR.

[6] La Ley Nº 23.798 fue sancionada en 1990 y parcialmente reglamentada un año después. Declara de interés nacional a la lucha contra el sida y establece la responsabilidad del Estado en la provisión de insumos a hospitales, suministro gratuito de medicación específica, capacitación de personal, implementación de campañas preventivas, etc.

[7] J. Escudero y S. López (1998) La construcción de una hegemonía: el Banco Mundial en la salud argentina, en Salud, problema y debate, Buenos Aires, Año X, Nº 20.

[8] Ha disminuido el empleo de terapias alternativas, legitimidas hasta la aparición de los nuevos tratamientos.

[9] Debe considerarse la buena provisión de medicación específica por parte del Programa de TBC. En América Latina sólo Argentina, Brasil, Venezuela, Costa Rica y Panamá proveen medicación antirretroviral gratuita en la actualidad.

[10] Adherencia: término que proviene de compliance, de origen francés y sin traducción al castellano, utilizado para hacer referencia al proceso de aceptación y compromiso del paciente con el tratamiento prescripto. 

[11] Por ej. distancia geográfica y costo de traslado a centros de atención; pérdida de jornada laboral; hijos menores; etc.

[12] Afirmación también constatada en la encuesta, donde la burocracia fue la principal dificultad reconocida, seguida de la consideración de la complejidad para tramitar los requisitos de acuerdo al nivel socio-cultural del paciente.

[13] Con variaciones entre hospitales, la realización de una carga viral puede demorar entre una semana y un mes.

[14] Como el testeo a embarazadas en Provincia de Buenos Aires.

[15] Burnout, podría traducirse como quebrarse/quemarse o hastío profesional. “Estaría relacionado con el stress experimentado por trabajadores expuestos a grandes presiones, en este caso incrementado debido al riesgo de exposición. Además hay que tener en cuenta las características personales, la vulnerabilidad y posibilidad de enfrentar situaciones altamente estresantes... El Burnout actuaría interfiriendo el adecuado funcionamiento del individuo, repercutiendo tanto en el área laboral como en la vida personal, provocando un agotamiento físico y psicológico”, en Grupo del Sur-Cahn et alt.: Impacto del sida en el equipo de salud. Análisis global  y multidisciplinario en distintos hospitales de la Ciudad de Buenos Aires. Propuesta de soluciones. Monografía XIX Curso Administ. Serv. de Salud (1996) Centro de docencia e investigación, Bs. As., AMMCBA, pág. 46/47.

[16] En Sepúlveda, Fineberg y Mann, comp. (1993):  Sida. Su prevención a través de la educación: una perspectiva mundial, IPE, México, Ed. El Manual Moderno.

 

Batalla et al. ] Burgos ] Cantavella ] Frieder ] González ] Hirsch ] Kornblit et al. ] López ] Martínez ] Minyersky ] Olivera ] Sánchez ] [ Sánchez ] Vidal ] Weller ] Weller ] Weller-Orellana ] Williams ]

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Última modificación: Lunes, 21 de Junio de 2004